Piedras y Gemas
Cada piedra , cuarzo, metal, cristal o gema tiene alguna propiedad o cualidad que las distingue y con esa energía de esa cualidad o propiedad nos pueden ayudar en nuestra vida cotidiana ya sea en lo profesional, amor, espiritual, prosperidad o salud. Algo que debemos saber es que las piedras no trabajan de igual forma para todas las personas por igual; es decir que si un cuarzo en específico trabaja para ayudar en el área de trabajo no quiere decir que para todo el mundo trabaje en esa área. Puede ser que a alguna persona le ayude en la salud o el amor y no en el trabajo como realmente se le atribuye a esa piedra. Recuerda que la manera en que una piedra trabaja depende de las energías de cada persona que las utilice y de las necesidades de cada persona.
✿⊱╮Piedras y Gemas...
Amuletos y talismanes han desempeñado un importante papel en numerosas culturas y lo siguen haciendo aún en nuestro días. Desde la antigua civilización egipcia hasta las culturas precolombinas y orientales, siempre le han atribuído poderes sobrenaturales a las piedras preciosas. Así, había piedras que controlaban los elementos, calmaban tormentas y mares agitados, otras eran capaces de ejercer influencia sobre el cuerpo humano, poseer poderes curativos y generar bienestar.
El significado de las gemas
Agata
Amatista
Diamante
Esmeralda
Jade
Lapizlázuli
Rubí
Onice
Opalo
Topacio
Turquesa
Zafiro
El significado de las gemas
Agata
A esta gema se le atribuía el poder de curar el insomnio y procurar felices sueños. También el de proteger a su dueño de los peligros, infundiéndole coraje y audacia. El ágata fue muy popular en el Sudan y se llevaban amuletos de esta piedra para neutralizar los efectos negativos del mal de ojo.
El ágata negra simboliza el valor, el vigor y la prosperidad. La roja, una larga vida y el amor espiritual.
Amatista
Es la piedra de la humidad y la paz espiritual. También la de la piedad y la resignación. Se sociaba con Baco, el dios del vino y se creía que podía curar el alcoholismo. Se convirtió consecuentemente en símbolo de la sobreidad tal ve porque la semejanza del agua y el vino en una jarra de amatista, pero sin sus efectos embriagantes.
Diamante
Por ser la piedra más preciosa y más dura, se asocia con la incorruptiblidad y la inviolabilidad. Su transparencia y pureza la convierten en un símbolo de constancia y sinceridad.
Esmeralda
Dice la leyenda que en los nidos de buitres se hallan esmeraldas. Afirma la creencia que estas piedras son tan poderosas que aumenta la memoria, agudizan el espíritu y puestas debajo de la lengua podrían incluso ayudar a predecir el futuro.
La esmeralda se utilizaba como antídoto para algunos venenos y como remedio curativo para la epilepsia, también como tratamiento para algunas enfermedades oculares y la lepra.
Es símbolo de la primavera, la fertilidad, y la lluvia.
Jade
La gema más preciada en China simboliza la pureza y la inmortalidad. Los novios obsequian mariposas de jade a sus prometidas para significar amor eterno. Entre los indios mesoamericanos, el jade posee un simbolismo similar y lo utilizaban para adornar las máscaras de los dioses. Los conquistadores españoles pensaron que el jade era un remedio útil para aliviar el dolor.
Lapizlázuli
En la Mesopotamia, esta piedra azul simbolizaba el cielo y se empleaba para decorar los techos de los templos. En el arte egipcio, se utilizaba para adornar las estatuas de los dioses y en Europa se consideraba remedio para curar la melancolía y la fiebre. En China era símbolo de la vista y se empleaba para curar enfermedades de los ojos.
Rubí
En la India, el rubí es el rey de las piedras y se le asocia con la soberanía, la dignidad, el fervor y el poder. En Birmania se cree que confiere invulnerabilidad. Protegería contra las heridas de lanzas, espadas y armas de fuego. Cuando se lleva como joya, el rubí desvía la mala suerte y la enfermedad.
Onice
Los indios norteamericanos utilizaban fetices de ónice para controlar las fuerzas de la naturaleza y solucionar los problemas cotidianos. No se les atribuían poderes innatos a esos fetiches, sino que se creía que fuerzas espirituales poseeían a sus propietarios.
Opalo
Es la gema nacional de Australia. Shakespeare considerba el ópalo como un símbolo de la inconstancia, aunque los cristianos más bien lo asocian a la fideldad, las plegarias y el fervor religioso. En general se considera que es de mala suerte, a excepción de los nacidos en octubre, aunque es posible que esta creencia se base en la fragilidad de la piedra por la que los joyeros prefieren no trabajarlo.
Topacio
A esta piedra se le atribuían poderes curativos para la vista. Según Santa Hildegarda, el paciente debía sumergir un topacio en un vaso de vino durante tres días. Trancurrido ese tiempo, debía frotar sus ojos con la piedra humedecida antes de acostarse. Durante el siglo XV, se creía que el topacio podía incluso curar las llagas de la peste.
Turquesa
La turquesa era muy preciada en mesoamérica y se empelaba para la representación de los dioses; se ataba a las armas para segurar la puntería. Los aztecn la denominaban incluso "piedra de los dioses". En Egipto, se creá que la turquesa tenía poderes protectores. Es un símbolo del valor.
Zafiro
Al igual que el lapizlázuli, simboliza el azul de los cielos y también las cualidades celestiales de la verdad , la castidad y la contemplación. En forma de estrella, el zafiro es un poderoso amuleto de buena suerte. Se cree que sus tres ejes de luz, representan la fe, la esperanza y el destino.
Las gemas y los meses del año
Se cree que llevar la piedra que correponde al mes del nacimiento trae buena suerte. La tradición asigna las siquientes piedras para cada mes:
Enero
Granate
Febrero
Amatista
Marzo
Aguamarina
Abril
Diamante
Mayo
Esmeralda
Junio
Perla
Julio
Rubí
Agosto
Peridoto
Setiembre
Zafiro
Ocutubre
Opalo
Noviembre
Topacio
Diciembre
Turquesa
¿Cómo reconocer la legitimidad de una piedra?
Pero las joyas no solo poseen un valor simbólico, su calidad determina también un valor de mercado. En efecto, una joya es también una inversión.
En el caso de las piedras, es sabido que entre las de mayor calidad después del diamante obviamente, se encuentran el zafiro, tanto azul como blanco, el rubí y la esmeralda, siendo ésta última una de las más delicadas, pero también, la más frágil.
Es una característica de las piedras preciosas que siempre se mantienen frías. En consecuencia, para comprobar la legitimidad de una piedra, suele ser un buen test preliminar, verificar si estas se calientan al ser frotadas en una tela. Esto permitirá reconocer piedras de imitación.
La gemoterapia acepta las piedras como seres de la tierra, manifestaciones físicas de la energía creadora. Ya se ha hablado de todo esto, pero profundicemos un poco más. Si aceptamos éste criterio, todas las cosas que provienen de la naturaleza poseen su propia energía. Ya se ha hablado de la relación con las piedras, desde tiempos inmemoriales el ser humano ha buscado en las piedras aliados, compañeros y guías. Dicho así suena muy místico, nos parece un conocimiento ancestral y poco accesible, pero ¿por qué? ¿Es correcto tomar por buenas las características de un libro y trabajar a partir de ahí? En mi opinión no. Y explicaré por qué. Un cuarzo rosa (en la imagen) puede producir determinadas sensaciones en mí, puede que trabajar con él me ponga sensible, que me haga explorar mi feminidad, me haga llorar por cualquier cosa. Y puede que a otra persona le ayude a conciliar el sueño, le calme, le traiga paz y le haga explorar el concepto del amor universal. Puede que a ti te haga reforzar tu amor propio. Hay unas generalidades establecidas, pero en esencia cada persona puede reaccionar de forma diferente, así que ¿exploramos un poco las piedras?
Hay personas que les encanta caminar bajo la lluvia, hay personas que prefieren la música jazz y otros se encuentran a sí mismos en un concierto de rock. Hay quien prefiere el verano al invierno. Y evidentemente no todos nos caemos igual de bien, puede que María sea encantadora, pero a lo mejor no soportas más de cinco minutos en una habitación con ella (porque se dedica a hacer cosas que no te gusten o por cualquier motivo irracional). Esto sucede con las piedras, gran parte de mis compañeros trabajan con energías angélicas en terapia y en su vida diaria, conectan muy bien con piedras del tipo “angélico” tipo, serafinita (en la imagen), angelita, petalita, morganita… yo, sintiéndolo mucho no conecto igual de bien con éstas energías que con las piedras de conexión con Gaia (el cuerpo físico y energético de la Tierra) o con las piedras de los seres elementales. Y está muy bien, mientras nos respetemos y trabajemos bien con nuestros propios recursos y forma de ser. Llegados a éste “problema” (no somos iguales), tendremos que plantearnos el por qué. A nivel energético cada uno lleva sus trastornos, cada persona tiene, al margen de sus preferencias, unas tareas kármicas con las que topar, unos trabajos que realizar, y cada enfermedad es un reflejo de los obstáculos que debemos superar haciendo introspección (aparte de otras circunstancias sociales, etc.). Pero por otro lado, nadie tiene un chakra más que nadie, todos seguimos el mismo esquema, y según caminemos por la vida estará en un estado u otro. Y entonces nos enfrentamos a la siguiente paradoja: “somos iguales, energéticamente, pero somos diferentes”.
Y aquí es donde entran las piedras. Es normal que, aunque las piedras nos hagan reaccionar de forma diferente, sigan un patrón. Aquí entra nuestro criterio personal, nuestra sensibilidad energética. Está bien leer un libro, pero en gemoterapia debemos estudiar de otra manera, al igual que los médicos necesitan ver desde dentro las enfermedades del cuerpo humano y comprenderlas. Así pues, los libros son útiles pero solo como respaldo o reafirmación del trabajo personal con las piedras. ¿Entonces cual es el misterio? Ninguno, si tenemos en cuenta que las piedras y nosotros formamos parte del mismo todo, que ellas son la expresión de la energía de los dioses y nosotros también. A veces se nos olvida y nos cuesta recordar lo natural que es todo. Misterio no hay ninguno, el problema está en recordar ésta sencilla verdad, estamos hechos de la misma materia, de la energía a la que debemos regresar y por tanto, podemos trabajar en armonía.




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